oct 26 2011

¿Cómo realizar circumpolares?

Category: Artículos / Tutoriales,FotógrafosRedaccion @ 7:13

Nuestro compañero Justo Sellés, ha querido compartir con nosotros su forma de trabajar y de realizar circumpolares. Como ya hiciera en un anterior artículo, Justo nos da unas pequeñas pautas. Os dejamos con sus palabras.

Circumpolares: Una vuelta más

Hace ya unos meses publiqué una entrada compartiendo mis experiencias con las circumpolares. Desde entonces, he continuado experimentando con esta disciplina de la fotografía nocturna y creo que estoy en disposición de darle una vuelta más.

Resueltos en aquella primera entrada los aspectos básicos sobre la configuración de la cámara (temperatura de color, intervalo de exposición, diafragma, ISO, número de tomas…), me centraré ahora en otras consideraciones más creativas como la iluminación y la composición, dejando lo referente al post-proceso, si se tercia, para una tercera y última entrega.

Consideraciones relativas a la iluminación

Antes de afrontar una circumpolar se debe considerar la necesidad de aportar luz. La mayoría de las veces, la decisión se tomará en función de la posibilidad de iluminar el motivo y/o de la fase lunar, aunque también pueden influir otros aspectos como los compositivos o la conveniencia de realzar una textura y/o de crear una ambientación. Si decidimos tomarla al natural tendremos que ajustar los parámetros de la cámara a las condiciones lumínicas existentes de modo que la fotografía quede bien expuesta sin perder su nocturnidad. Por contra, si decidimos incorporar luz, aparte de lo anteriormente dicho resultará muy conveniente que antes de iniciar la serie ensayemos la iluminación a aportar con el fin de considerar su dirección, ángulo de incidencia e intensidad. Esto resulta especialmente importante si iluminamos con linterna, pues esta fuente de luz -al contrario que el flash- no suele permitir la regulación de su potencia y el ensayo nos permitirá afinar el número de pasadas y la rapidez de estas (no debemos olvidar que trabajamos con sensibilidades elevadas). Ya con todos estos aspectos bajo control, estaremos en disposición de iniciar nuestra serie.

Resulta muy útil conocer que Startrails funciona con máximos de luz y que, para configurar la matriz de píxeles que conformará la imagen final, el programa selecciona aquellos que mayor información presentan a lo largo de toda la serie. Por tanto, si nuestra serie se compone de 40 tomas, bastará iluminar una para que los píxeles que hayan captado nuestra luz –siempre que en el resto de las tomas no reciban otra aportación externa de mayor intensidad– sean seleccionados para conformar la imagen final. Según esto podemos iluminar cualquier toma de la serie, pero hacerlo con la primera nos permitirá un mayor margen de error pues si detectamos que no hemos procedido conforme a lo esperado bastará desechar la foto y comenzar de nuevo. Obviamente, siguiendo este razonamiento, conviene iluminar también la última de un modo diferente a la primera, dado que de esta manera dispondremos de dos iluminaciones diferentes para escoger y/o adicionar.

Foto 1

Foto 1. La contaminación lumínica que recibe el castillo de Cocentaina es brutal, de modo que se ajustó una temperatura de color de 3200K con el fin de neutralizarla y azular el cielo (a expensas de perder el color natural de las estrellas). Se iluminó sutilmente la cara más oscura con el fin del resaltar las texturas (linterna cálida de xenón) sin restarle volumen al conjunto. La cara más iluminada no tenía solución y quedó aplanada. La circumpolar se situó sobre el vértice superior del castillo para reforzar el eje vertical. La iluminación inferior hubiera quedado mejor en el lado opuesto (esquina inferior izquierda hasta zócalo del castillo) para compensar pesos y favorecer la composición

Para finalizar con las consideraciones sobre iluminación externa valga recordar que, si decidimos bajar la temperatura de color para neutralizar la contaminación lumínica y/o potenciar el azul del cielo, tendremos que iluminar nuestro motivo con una fuente de luz convenientemente filtrada para que éste quede con un color natural.

Respecto de la fase lunar óptima para tomar una circumpolar no me atrevo a pronunciarme con rotundidad. Quizá el plenilunio y los 2-3 días anteriores y posteriores a éste no ofrezcan las mejores oportunidades (buen detalle en el paisaje, pero pocas estelas), como tampoco suelen ofrecerlas los lugares con elevada contaminación lumínica. Por contra, cualquier fase menor al 50% de luminosidad lunar seguramente nos permitirá encontrar un ajuste de cámara con el que obtener unas buenas trazas sin perder detalle en el paisaje. Los días sin Luna en escenarios abiertos suelen resultar complicados. Por un lado obtendremos muchas y muy buenas trazas, pero correremos el riesgo de que el paisaje nos quede sin detalle si no alcanzamos a iluminarlo convenientemente. Considero que si la escena se puede iluminar, o si queremos un contraluz, o si por alguna circunstancia deseamos delegar todo el protagonismo en el cielo, los días sin Luna resultan excelentes.

Foto 2

Foto 2. Comparativa entre circumpolares tomadas en dos fases lunares radicalmente opuestas (plenilunio/novilunio). El castillo y los pinos en la foto de la derecha fueron iluminados con linterna cálida.

Consideraciones básicas relativas a la composición

Antes de iniciar la serie merece la pena realizar un ejercicio de imaginación e intentar vislumbrar el resultado. Debemos considerar que el “ojo” de la circumpolar tendrá un protagonismo enorme dentro de la composición y es casi seguro que esta circunstancia nos condicionará a la hora de distribuir los pesos en la toma.

Al respecto del protagonismo que cobrará la circumpolar estimo necesario incidir sobre la conveniencia de ajustar una temperatura de color “neutra” que respete el colorido de las estrellas (4000-4400K). Si las estrellas tienen su propio color (blancas, azules, naranjas), siempre será un valor añadido que nuestra imagen lo respete. A este respecto, si nuestra localización esta muy afectada por la contaminación lumínica tendremos que llegar a una decisión de compromiso entre respetar el color de las estrellas o bajar la temperatura de color para neutralizar la contaminación lumínica y/o azular el cielo. También hay que considerar que el color puede desvanecerse e incluso desaparecer si sobreexponemos o realizamos un procesado un tanto agresivo.

Regresando sobre el protagonismo que adquirirán las estelas en nuestra composición y, fundamentalmente, el peso que tendrá el ojo de la circumpolar, debemos tratar de componer teniendo bien presente esta circunstancia. Quizá podamos trazar una diagonal que conecte la Polar con nuestro motivo terrestre o, también, crear un triángulo que atrape el interés del espectador, o un reflejo, o un contraluz, o una simetría… En alguna ocasión podemos intentar reforzar la presencia de un elemento o de una singularidad en el paisaje situando sobre él la estrella Polar (también detrás o en las inmediaciones, sobre el eje vertical). Si optamos por esta posibilidad, deberemos tener muy presente que igual desequilibramos los pesos de nuestra composición, sobre todo si no es precisamente esto lo que buscamos. Asimismo, debemos considerar que si el motivo terrestre carece de identidad correrá un grave riesgo de ser engullido por la vorágine circumpolar.

Efectos “indeseables”

Distorsiones

Generalmente, las circumpolares suelen tomarse con un objetivo gran angular. Debemos considerar que cuando empleamos una focal muy corta la imagen tiende a “esferizarse”, efecto que se traduce en el “ovalamiento” progresivo de las trazas de la circumpolar conforme éstas se alejan del centro de la lente. La distorsión se acentúa conforme más corta sea la focal, acusándose en los bordes de la lente y, sobre todo, en las esquinas. Si a una focal muy reducida unimos una circumpolar muy esquinada, el ovalamiento de las trazas alrededor de la Polar se hará evidente, apareciendo en mayor o menor grado en función de la calidad del objetivo.

 De este modo, si a una focal muy corta y a una Polar un tanto esquinada añadimos un ligero contrapicado, el grado de ovalamiento que obtendremos en nuestra circumpolar, posiblemente, no sea de nuestro agrado.

Estos efectos “indeseables” está bien conocerlos de antemano; de este modo podemos evitarnos un disgusto o, por qué no, provocarlos si vienen al caso de nuestra composición.

 Ghosting

Recuerdo que cuando comencé a hacer fotos por la noche, huía de las nubes como de la peste. Ahora, sin embargo, es un regalo verlas correr por el cielo e incluso no me importa que la noche esté completamente cubierta.

 Hablando de circumpolares, unas nubes circulando sobre la cumbre de una montaña pueden venir bien para romper la monotonía de un cielo arrasado, o para crear una nota de color y/o de contraste. Incluso podemos conseguir un efecto muy interesante si una masa nubosa compacta entra en nuestro encuadre y/o lo atraviesa. Sin embargo, las nubes y las series circumpolares no siempre se llevan bien…

Obviamente, con un cielo densamente cubierto no hay circumpolar que valga y, en mi opinión, tampoco la hay cuando las nubes atraviesan dispersas nuestro encuadre. Cuando esto sucede, la nube aparece repetida en cada foto de la serie, creando un extraño patrón que a mi parecer la echa a perder. No voy a explicar por qué se produce este efecto; eso lo dejo para que lo discurra quien lo sufra (es importante tener algo con qué entretenerse durante la captura de una serie circumpolar). Sólo daré dos pistas: 1) el efecto no se produciría si tomásemos nuestra circumpolar de una sola tacada, o lo que es lo mismo, el efecto se produce por razón de la serie.

Puedes ver el resto del artículo con sus ejemplos en su blog Las Lunas de Perputxent.

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